17.a Edición | JULIO 2026 | ISSN 2618-1894 | Arte y Cultura
retener eventos para construir relaciones causales hacia adelante, el oyente se instala
en la cualidad sonora presente.
Un Continuum, No Una Dicotomía
Uno de los aportes más matizados de Kramer (1981) es su insistencia en que la distinción
entre tiempo lineal y tiempo vertical no es binaria. Entre ambos extremos existe un
continuum de posibilidades, y mucha de la música del siglo XX habita ese espacio
intermedio.
Kramer (1981) identifica al menos tres modos intermedios. La linealidad no-dirigida
describe músicas que mantienen movimiento constante, pero cuyos objetivos no son
predecibles de antemano: el oyente siente que algo avanza, pero no sabe hacia dónde.
El tiempo momento —concepto que Kramer desarrolla a partir de las ideas de
Stockhausen sobre la "forma momento" y que tiene un antecedente directo en su
reflexión sobre la experiencia vivencial del tiempo— describe músicas organizadas en
segmentos autocontenidos, cada uno con su propia densidad de alteración interna, cuya
sucesión no responde a una implicación causal: los momentos se relacionan entre sí,
pero no se encadenan como consecuencias. El tiempo múltiple describe músicas en las
que distintos parámetros —armonía, ritmo, textura, timbre, dinámica— avanzan con
lógicas propias y a veces contradictorias, generando varios flujos temporales
simultáneos.
Esta gradación permite situar con mayor precisión las músicas que Sparrow Ayub (2006)
menciona como antecedentes de una estética matérica. Debussy, cuyas armonías se
desprenden de su función tonal para convertirse en representaciones atmosféricas,
opera cerca de la linealidad no-dirigida: hay movimiento, hay continuidad, pero la
dirección es difusa. Varèse, con sus masas sonoras percibidas como entidades vibrantes
antes que como armonías articuladas, se acerca al tiempo momento: cada bloque
sonoro tiene su propia densidad, y la sucesión no es consecuencia lógica sino
yuxtaposición. Feldman, especialmente en sus obras tardías de larga duración, realiza
con mayor coherencia el tiempo vertical. La genealogía que Sparrow Ayub traza tiene,
en la tipología de Kramer, un mapa temporal preciso.
Esta gradación también permite corregir una posible malinterpretación. Decir que la
música matérica prioriza el sonido sobre el discurso no equivale a decir que carece de
discurso. Toda música tiene algún grado de organización temporal. Lo que cambia es la
función de esa organización: en la música de énfasis constructivo, la organización
temporal es el argumento que da forma a los materiales; en la música de énfasis
matérico, la organización temporal es el proceso a través del cual la materia sonora se
despliega y puede ser habitada perceptivamente. Como señala Sparrow Ayub (2006), el